High Quality - HIFI Live 2016

N10

Un nivel superior

Todavía recuerdo mis primeros tiempos en esta afición, hace más de dos décadas, cuando pude empezar a formar un equipo bien pensado y bien puesto a punto –léase colocado y con la sala bien tenida en cuenta–. Mi formación técnica y mi perspectiva analítica de las cosas me hacían desconfiar mucho de algunos “mitos audiófilos”, aunque la experiencia me ha ido demostrando que, porque seguramente no conocemos a fondo todos los mecanismos que influyen, hay cosas que no son como uno podría pensar de entrada. Está sin ir más lejos el tema de los cables, en su momento pensé y todavía opino que “un cable es un cable”… pero cuando haces pruebas serias con según qué materiales descubres que “otro cable es otro cable”. Incluso cuando tratamos señales digitales –más sobre eso enseguida–, lo más escépticos tienen que rendirse a la evidencia que en una instalación informática no soporta la misma velocidad sin errores un cable de red CAT5 que un CAT5e o un CAT6.

Esta introducción viene a cuento de las fuentes digitales. En su momento, cuando decidí mejorar el reproductor de CD que yo tenía, di por hecho que la parte de lectura era poco importante –así seguía aprovechando mi lector– y que debía concentrarme en la de conversión, que era lo “mejorable”. Pasé una temporada probando varios DACs del momento, y el caso es que ninguno me ofrecía un sonido claramente diferente del interno de mi propio reproductor… hasta que hice caso a mi tienda de confianza y probé otro lector. Sí, para mi sorpresa en aquel momento había más diferencia entre “transportes” que entre convertidores, incluso las –por entonces recién aparecidas– cajitas “antijitter” tenían su contribución también, y no sólo eso sino que –ya me pareció el colmo– los cables usados en esa conexión digital… ¡también!

Aprendí entonces, y he confirmado muchas veces después, que las señales de audio digital no son solamente “ceros y unos” y que efectivamente la parte de lectura puede tener un peso muy importante en el resultado final. Lo cual nos lleva a nuestro invitado en esta ocasión: el Aurender N10, un reproductor digital puro –sin convertidores– pero del siglo XXI, es decir que reproduce música almacenada en discos duros o procedente de “streaming” por la red. No dispone de lector óptico.

Aurender

Aurender es una marca coreana, aunque cuenta con una sucursal en California de donde parten algunos de sus diseños y donde llevan el marketing. Se han convertido en especialistas en reproductores digitales de audio, y tienen una gama “audiófila” muy completa, desde el tope de gama W20 hasta los compactos y relativamente más asequibles N100. Nosotros tuvimos la suerte de probar el N10, el segundo mejor de la gama, que cuenta con almacenamiento propio –dos discos duros de 2Tb, es decir 4Tb en total– y no sólo puede reproducir sus propios archivos u otros compartidos en la red, sino que además puede “servirlos” a otros reproductores que tengamos en casa. Es por lo tanto reproductor y servidor en red, ambas cosas al tiempo. Nada más recibir la caja, uno empieza a entender el por qué de su precio, y al desembalarlo y comprobar la calidad de su acabado exterior, más. Pero será -en mi caso- al abrirlo y por supuesto será al usarlo cuando el precio se justifica. Vamos con lo primero, es decir, cómo es el Aurender por dentro.

Además de una caja exterior de lujo, construida a base de piezas de aluminio mecanizado, y una pantalla frontal doble de OLED, la sorpresa está dentro. Esperaba encontrarme una estructura parecida a la de un ordenador, con una placa base informática de origen más o menos conocido, como suele ocurrir en ordenadores dedicados –en el fondo un reproductor y servidor como éste es eso–. Lo que vemos sí tiene una estructura parecida a la de un ordenador, pero diferente a cualquier otro y claramente dedicado a esta “función de reproducción”, es decir hay una placa principal con memorias y un gran disipador –ningún ventilador–, unos discos duros en un lateral –tres, dos normales y uno de estado sólido o SSD– y mucho espacio dedicado a la alimentación, lineal –con tres transformadores toroidales nada menos–; y buena parte del espacio está ocupado por una sección blindada, encerrada en otra caja dentro de la caja.

Debo destacar de esta parte tanto la alimentación, que está confiada en su totalidad a fuentes lineales –los tres transformadores toroidales citados con sus múltiples rectificadores, filtros y regulación–, como el almacenamiento. Los dos discos duros normales son del tipo compacto de 2’5 pulgadas y con 2Tb cada uno, con los que almacenan la música, y el tercero –un SSD de 256Mb– actúa como “buffer”: cuando confeccionamos una lista de reproducción la música se copia del disco duro que esté, o de la red si conectamos a un servidor externo, al disco duro SSD –que no es sino una memoria “gigante”–, y desde ahí se reproducirá. Por eso y durante la reproducción los discos duros normales no giran ni se escucha el típico ruido de lectura –los cabezales en movimiento–, porque en reproducción no hay partes móviles activas: es una de las claves del rendimiento musical de los Aurender, algo propio de su sistema operativo propietario.

more »